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La falsa familia

No sé si todos los que residimos en otra provincia que no sea Buenos Aires tenemos la misma fantasía de irnos a vivir allá, a Capital Federal. Ese fue mi sueño desde que papá me habló, cuando tenía dieciséis años, de que estaba en edad de empezar en el negocio familiar. Era una ferretería que había pasado por cuatro generaciones ya, y amenazaba con volver gris y aburrido mi futuro. Yo soñaba con negocios millonarios, quería vestir traje y corbata y manejar mi auto último modelo, Mi vida tenía que ser salir de fiesta todos los fines de semana y llevar cada sábado por la noche una chica distinta a mi cama. Todo ello sería imposible si trabajaba en la ferretería. La familia no me interesaba en lo absoluto, de hecho, siempre me trataron como basura, y papá arreglaba las cosas conmigo sólo porque sabía que dependía de mí para mantener su estúpido negocio. Yo quería éxito e independencia, por eso ahorré durante dos años y a los dieciocho me fui a vivir a Capital Federal con mi amigo Cristian...